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Vacaciones con hijos

por: Milagros Leiva 27 Junio, 2017.

Isabella llegó a Lima cuando tenía cuatro meses. Todavía recuerdo cuando fuimos a recogerla. Era tan pequeña, tan frágil, tan bonita. Había cruzado el gran charco para ser bautizada y su arribo fue un gran acontecimiento familiar. No recuerdo desde entonces cuántas veces la he visitado en Alemania, solo sé que desde el día en que mi hermana mayor comenzó a viajar con su pequeña en brazos y nos contó sus avatares nunca más me quejé cuando escuché el llanto de un bebe en el aire. Me ponía en los zapatos del bebe y pensaba que quizá era dolor de oídos, hambre, sueño, ganas de estar en la cuna y no en un asiento de avión, todo incluido además de un gran cansancio. Me solidarizaba con la mamá.

En todo eso volví a pensar cuando Joaquin y Antonia lloraron en el aire mientras yo intentaba calmarlos. No se asustaron ni con el despegue y menos con el aterrizaje, imagino que fue una mezcla de todo el corre corre lo que hizo que lloraran un buen rato y en coro sincronizado. Nadie se quejó, nadie me dijo una sola palabra de reproche, solo escuché palabras de aliento y una especie de solidaridad espontánea por criar a dos bebes a la vez. No es fácil. Eso me dijeron durante el vuelo de nuestras primeras vacaciones juntos. Cuando yo viajaba y veía en algún lugar del mundo a una madre o a un padre visitar un museo o un sitio arqueológico de la mano de su menor hijo yo sonreía y pensaba que algún día yo haría lo mismo. Acabo de cumplir una de las cosas que más me gusta en la vida que es viajar y lo estoy haciendo acompañada de mis hijos que ya tienen un año y dos meses. La aventura ha sido intensa y me ha dejado muchas lecciones. Por si algún viaja con bebes aquí le dejo lo que he aprendido en trece horas de vuelo y cinco horas de espera en aeropuertos.

Uno. No lleve tanto equipaje de mano. Me dijeron que llevara una maleta con los juguetes de los bebitos, pero al final apenas la abrí. Con un par de sus camotes preferidos basta y sobra en la cartera porque al final los pequeños terminan entreteniéndose con las luces y videos y alboroto de los aviones.

Dos. El estrés por el aterrizaje y despegue tiene un solo objetivo: impedir que duelan los oídos, mi recomendación es que no se estrese demasiado. Siempre tenga las gotas para los oídos que el pediatra le recomiende y cante todo el tiempo porque así lo tendrá más ocupado en sus juegos y menos en los ruidos de la aeronave.

Tres. Lleve la comida de sus bebes en el maletín de mano. No intente jugar al menú con los bebes. Lleve su leche, su papilla preferida y sus galletas favoritas. Imagine por un momento que el bebe no come nada de lo nuevo que le ofrece, ¿qué le espera? Llantos prolongados por hambre. Ya conoce el dicho: el que no llora no mama.

Bebitos no lloraron ni por hambre ni por sueño, sí se fastidiaron y mucho cuando les tuve que poner el cinturón de seguridad durante el despegue porque entre otras cosas les impedí libertad de movimiento. Lloraron y me miraron con esa cara de suéltame mamá que quiero abrazarte, pero no me quedó otra que olvidarme del quejido prolongado y comencé a cantar si tú tienes muchas ganas de aplaudir no te quedes con las ganas, no te quedes con las ganas de aplaudir y fue de pronto que todos en mi sector comenzamos a aplaudir y a cantar que si teníamos ganas de gritar no podíamos quedarnos con las ganas de hacerlo y gritamos y aplaudimos y tronamos los dedos y zapateamos y los bebitos se calmaron y sonrieron con tanto alboroto aéreo.

El cansancio en aduanas y migraciones, el largo caminar por los pasadizos de aeropuertos, lo tiré a la espalda porque sabía que pronto vería a mamá, a mis hermanas y cuñado y sobrinas y sobrinos. Y fue cuando vi el rostro absolutamente feliz de mis hijos que comprendí una vez más que las vacaciones más exitosas son las que se programan con el amor como pasajero principal.

Hoy por ejemplo he caminado por un bosque encantado, he visto dos caballos y unos enormes campos de trigo que me han enseñado los tonos de amarillo a la luz del sol, he fotografiado árboles gigantes. Pero lo que más me ha gustado ver es a mis bebitos caminar cogidos de la mano de su abuela, de su tía, de su prima Isabella, sí, la bebe que conocí a los cuatro meses y que hoy tiene 25 años. Esa imagen es la que guardaré para siempre de sus primeras vacaciones, esa es la que imaginé incluso antes de traerlos a este mundo.

He visto sonreír y caminar extasiados a mis hijos, los he visto mirarme alegres mientras no entienden cómo así hemos vuelto a ver a su abuelita, a sus tías Patty y Mariana, a sus primos Isabella, Camilla, Pascal, Leonardo, los he visto sonreír otra vez cuando mi cuñado Werner les hace avión. Cuando crezcan y podamos conversar seguramente les contaré que extraño siempre a mis hermanas y que por ellas he cruzado charcos y tomado aviones y soportado cambios de hora, pero que una vez en sus casas he sentido que el amor de familia es el mejor regalo que luego guardo en mis maletas para que todos los recuerdos me duren hasta la próxima vez que vuelva a verlas.

Al final, estoy convencida, son los viajes los que te devuelven en la quietud de la calma los espejos de tus circunstancias. A la casa de mis hermanas he viajado en todos los estados de mi historia, a ellas he recurrido con o sin problemas, con o sin tristezas del alma. A ellas vuelvo ahora con la inmensa alegría de tener a bebitos sanos y salvos. Mis hermanas Patty y Mariana no veían a Joaquin y Antonia desde que tenían cinco meses, es decir hace nueve; bastó un solo abrazo para entender que cuando hay cariño sincero el tiempo no pasa y que todo es como si hubiera ocurrido ayer. Es la magia de la empatía, de la sangre, de la lealtad. Es el misterio del amor. Son mis primeras vacaciones con los bebitos y solo puedo decir que viajar con los hijos es de lejos la mejor aventura

10 respuestas a “Vacaciones con hijos”

  1. Disfruta de tu familia de tus bebitos y se Feliz.Hermosas vacaciones bien merecidas te admiro como profesional y más aún como Madre! Muchas bendiciones y besosss.

  2. Felicitaciones Sra Milagros, leer sus post para mí son un aliento y unas ganas de seguir luchando por cumplir mi sueño de ser madre… sé que algún día Yo también escribiré, aunque sea para mi, la aventura de viajar con mi bebe ese sueño de conocer museos parques zoológicos. Dios la bendiga a usted a sus bebés a su familia, por favor no deje de escribir nunca.

  3. No hay nada,más,recomfortante que estar rodeada de la familia,y cuando es numerosa mejor aun,porque los bebés se sentirán llenos de cariño,amor,de parte de cada uno de ellos,espero disfrutes al máximo tus vacaciones Milagros,!!!estas cosechando todo lo que sembraste,bendiciones!!!

  4. Que lindo escribes, tu post me cayó como anillo al dedo , pues también iremos de vacaciones a Perú la semana próxima y es el primer viaje largo para mi hijito de un año, así que ya tomare tus típs … que tengas unas lindas vacaciones y disfrútalos mucho.

  5. Viajar es maravilloso y más si es con esos pedacitos de tu corazón que son los hijos, que disfrutes mucho tu viaje, y sigue contándonos de esa manera maravillosa tus vivencias.

  6. Milagros viajar es increíble, más si vas a compartir con la familia… Yo procuro viajar con mi esposo e hija cada vez que salgo de vacaciones… Nuestra pequeña ya tiene 2 años 7 meses, y nos acompaña en cada aventura… es maravilloso ver como a su corta edad va descubriendo el mundo y también disfruta del viaje…
    Besos felices vacaciones rodeada de tanto amor

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