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Palabras

por: Milagros Leiva 2 Febrero, 2018.

Joaquin y Antonia han comenzado a decir muchas más palabras que mamá, papá, agua, más, sí, no, chau y bai, bai (bye para mayores señas). Ahora dicen abre, jabón, papel, chupón, dame, bus aunque en realidad es pon, lo mismo que lita es abuelita o nene que es Xilene o Ut que en realidad es Ruth o Ina que es Regina (las buenas mujeres que los cuidan). También saben nombrar a mi hijo peludo que es Harry Potter. Harry le dicen y lo persiguen tratando de atrapar su cola. Estoy disfrutando con sus empeños en aprender palabras, en enunciar.

A mis hijos les estoy enseñando desde el día en que nacieron que mis palabras mágicas son amor, gracias y fe. Y sobre todo les enseño que cuando mamá dice voy a regresar, regresa, que cuando les digo que está bien que lloren pero que el pediatra solo les hará doler un rato con la vacuna y que pueden confiar en mí porque yo los voy a sostener mis palabras no son en vano. Eso les estoy enseñando. Que siempre me voy a despedir y no desaparecer, que si ellos dicen “no quiero” yo no voy a obligarlos, pero que tampoco voy a ceder a sus rabietas así se tiren al piso y me hagan la escena más dramática del día.

Las palabras pesan y quedan clavadas en el alma, por eso detesto las chapas y las etiquetas, porque en el fondo y de frente rebelan burlas y sentencias, por eso también me escapo de las promesas que no puedo cumplir para no generar frustración. Creo en la palabra, creo que si alguien dice algo luego no me pedirá papeles firmados. Creo en el honor.

Y por supuesto creo en los decretos, en el poder del verbo. En la reafirmación. Algo que aprendí durante todos estos años que llevo luchando para cumplir mis metas es que tengo que decretar y que para eso las palabras importan mucho. Decir yo quiero hacer esto es muy importante; por ejemplo si estás buscando trabajo nuevo y te quejas porque no lo consigues lo primero que te preguntaría es si realmente lo dijiste en voz alta. ¿Cómo alguien puede intentar darte una oportunidad si jamás has manifestado tus deseos? ¿Qué puedes rebotar? Por supuesto, dímelo a mí que he pedido muchas veces cosas y la respuesta ha sido no, por ahora no, quizá más adelante. Y aun así no me he desanimado. En el fondo creo que las palabras negativas se pueden convertir en posibilidad si le damos la vuelta a los sentidos aparentes. Hoy te dicen no, pero quizá mañana puede llegar el sí. Las circunstancias también envuelven a las palabras, pienso eso para no decaer, para no frustrarme más de la cuenta. Una persona puede decir cosas muy hirientes con la cabeza caliente, uno debería conversar con la cabeza fría para concluir.

Cuando las palabras dolor, tristeza, traición, desilusión, abuso, humillación quieran escribir párrafos en tu historia te doy un solo consejo, abraza esas palabras, entrégate a esos sentimientos y luego piensa en la palabra desapego, desprendimiento, perdón. Agradece además todas las lecciones de la oscuridad. No te digo que disfrutes de los momentos más ingratos porque no creo que seas masoquista, pero sí creo que no debes dejar de reconocer que incluso para ver y valorar la luz hay que conocer la oscuridad. Por eso será que me asustan las personas que se presentan como santas e inmaculadas, las que dicen no haber cometidos pecados y tiran piedras y agreden verbalmente una y otra vez. Las que se instalan en sus tronos de la supuesta moralidad y lapidan, la verdad no les creo. O sí, creo que esconden en sus agravios sus propias faltas.

En estas semanas en que ando cambiando de trabajo las palabras que más tengo fijadas son: ilusión, perseverancia, gratitud, resistencia, transformación. Por las noches cuando el sueño no termina de envolverme repaso mi día, reviso mi presente y mi mañana y traigo palabras a mi mente. Riesgo, decisión, arrojo, voluntad, pasión. Esas palabras han estado viniendo estas noches y lo mejor de todo es que cuando entro a la habitación de mis hijos para vigilar si todo está bien mientras duermen respiro y viene la palabra paz. Eso siento: paz. Me duermo tranquila, los veo crecer, gritar mamá, mamá y sonrío y me prometo que les voy a enseñar muchas palabras. Que sellaré con palabras buenas sus autoestimas y que pase lo que pase construiré ese puente sólido de confianza para que sepan que pueden contar con su mamá, en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad, en la alegría y en la tristeza, en el placer y en el dolor.

Mientras escribo recuerdo a Joaquin tirándose en la piscina de niños sin problemas, sin temores, arrojándose a su fuerza interior, aprendiendo a respirar. Y mientras lo recuerdo sonriente veo a su hermana Antonia recolectar sus ballenas y pulpos, sus estrellas y focas, la veo caminar serena en el agua, cuidadosa, flotando mientras ríe. Los veo y siempre llega la palabra gracias, los toco y pienso en el amor, los sueño y escribo educación. Lo más importante de estos días es que yo misma me he abrazado porque hoy todo lo que logro es en el nombre de mis hijos a quienes tengo que educar, alimentar, cuidar. En el nombre de mis bebitos escribo con fuego mis palabras de toda la vida: amor, fe, perseverancia, luz. Mis miedos todavía existen pero lo bueno de mi edad y de mi estado actual es que he atado mis grandes reparos y los he puesto tranquila en una sola palabra: adormecimiento. Eso estoy haciendo, dejando que mis barreras bajen y que mis fantasmas duerman, ahora me gusta el verbo burbujear, además de amar y maternar. He comprobado en mi piel, en mi entraña, en mi alma que después de las tormentas viene la calma y que hay que estar fuerte y dispuesto para saber disfrutar.

¿Y tú? ¿Sabes cuáles son las palabras que escriben tu historia?

6 respuestas a “Palabras”

  1. Es maravilloso todo lo que haces por tus bebitos y me alegro mucho que tu lo hagas todo lo que compartes con nosotros.Sigue así Milagros pues hay que Sembrar para Cosechael.Se que eres una persona ejemplar con mucha Fe y Amor -Esperanza y eso es lo que hay que tener y si caes te vuelves a levantar Te admiro y te quiero mucho.Bendecido día y muchos besoss para ti y tus bebitos.

  2. Milagros, te sigo desde el primer Blog que escribiste. A pesar de tener 64 años, 4 hijos y 4 nietos, aprendo mucho de tu experiencia, como madre y profesional.
    Que Dios te bendiga a ti y a tus besitos. Eres una mujer admirable!!?

  3. FELICITACIONES Y MUCHAS GRACIAS POR TUS CONSEJOS, GRAN TESTIMONIO DE VIDA. DIOS TE BENDIGA GRANDEMENTE Y A TUS AMADOS HIJITOS…..AH Y A TU NOVIO??❗

  4. Milagros, eres en verdad un MILAGRO para este mundo de hoy, te admiro y quiero desde siempre, como si te conociera y sabes por que??…..por que eres mujer de fe, fuerte, valiente, sana, honesta y ERES salesiana, como yo, ex-alumna del Colegio María Auxiliadora de Huancayo…..este año LA PROMOCION DE ORO, culminamos en 1968 y la gran mayoría nunca se volvió a ver………somos un grupo de “chicas” de 65 años a más que estamos en los preparativos y de las 51 que eramos sólo hemos localizado a 26….Nos podrás ayudar a encontrar más???…..hay muchas que quizás no saben de facebook y wat sap……si nos entrevistas en tu programa o haces un llamamiento quizás ubiquemos a más compañeras. Realizaremos nuestra reunión de aniversario del 23 al 26 de Mayo en Huancayo. Te mando un inmenso abrazo y beso y que nuestra Madre Auxiliadora te cuide siempre, lo mismo a tus hermosos bebitos y tu novio.Mil bendiciones.

  5. Es maravilloso leer unas palabras constructivas que la vez como joven ayuda a creer la importacia del amor de madre hacia los hijos la verdad, es una la personas con mucha inteligencia que tramite a la humanidad la verdad ,en el Perú necesitamos personas que saquen la cara por su pueblo muchos exitos…

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