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Cambio de hábito

por: Milagros Leiva 11 Marzo, 2018.

No es fácil romper una rutina para comenzar otra, requiere principalmente disciplina para adaptarse al cambio y mucha ilusión con el objetivo. Me pasa ahora. Es la primera vez en toda mi vida que me levanto a las 4 de la mañana para trabajar. Ni siquiera en la Universidad o colegio ponía mi despertador para madrugar y estudiar. Yo era, soy, una lechucera, una mujer acostumbrada al desvelo, a la noche; pero este año todo cambió. Ahora soy una alondra, un pájaro todavía turbado que madruga para ganarse los frijoles. Cuando pienso por qué abandoné mis programas de radio y televisión en RPP que tanto éxito tenían y que comenzaban después de las seis de la tarde solo pienso en mis hijos. No quiero perderme sus primeros años y ahora que entran al nido eso iba a significar que a su salida de clase y antes de ir a trabajar iba a estar apenas 5 horas con ellos y dije que no, que no quería perderme el regreso a casa, las tardes de juego, el arrullarlos para dormir. Cambié todo para que mi día de trabajo termine a las doce, para recogerlos yo del nido, para estar con ellos toda la tarde. Reconozco que me ha costado, que todavía no puedo abrir los ojos con facilidad en la madrugada, pero allí vamos, acostumbrándome, con fe, con ilusión, con amor.

 

El cambio de hábito requiere tiempo. Siempre se necesita tiempo para entrar en el nuevo esquema. Me pasa incluso con el noticiero que ahora conduzco y dirijo. Yo creo que mi Perú es mucho más que balas y violaciones, sé que estas noticias de espanto tengo que transmitirlas porque nadie puede esconder el espanto, pero también sé que en el país pasan más cosas y que también hay espacio para las noticias que inspiran y alientan. No todo es oscuridad, en el Perú también sale el sol. Cambiar el chip cuesta tiempo, pero cuando hay ganas en la producción y en el canal para alentar un nuevo modelo todo se puede, lo único que se necesita es paciencia y mucha energía para mostrar el modelo. No es fácil cambiar los hábitos, menos cuando se ha acostumbrado al público a tener un despertar violento y policial.

 

El cambio de hábito también requiere voluntad. Me pasa siempre con las dietas. He decidido por salud y porque quiero entrar en mi vestido de novia que ya está soñado abandonar el dulce de todos los días, mis chocolates y helados de todos los momentos porque sé que tengo que nutrirme bien y no solo llenarme de grasa. Cambiar cuesta y se necesita mucho poder mental para borrar adicciones, al chocolate por ejemplo. Lo bueno es que mi nutricionista me ha dado un día libre a la semana y entonces ya no es tan difícil. Hacer dieta no es difícil, lo que es complicado es cambiar el hábito de la mala alimentación. Cuando pienso que quiero ver crecer a mis hijos entonces me empeño más y digo que es ahora o nunca, tengo que cuidarme y eso pasa por alimentarme bien.

 

El cambio de hábito implica pasar por una etapa de duelo. No es fácil abandonar territorios conocidos, cruzar nuevos puentes, no es sencillo cerrar una puerta para abrir otra que solo trae misterio. Cambiar es asumir que puedes errar y fracasar, que no todo puede salir como lo soñabas. Cuando estas dudas me asaltan me aferro más a mi osadía y digo que vale la pena intentar, que la zona de confort es reconocible y otorga estabilidad, pero que el cambio también trae sorpresas agradables. La vida misma es una apuesta y si te quedas sentada por el temor al fracaso lo más probable es que al final termines sintiendo que quizá todo habría sido distinto si te arriesgabas. Por eso me atrevo y tomo decisiones consultando a mi conciencia y a mis ganas de lograr mis metas. Me ha pasado que a veces no entienden mis apuestas, pero después de analizar pros y contras yo me decido y no espero el halago externo, solo espero la sonrisa de mi alma diciendo está muy bien que te atrevas, vale la pena soñar.

 

El cambio de hábito demanda mucho amor. Puede parecerte osado que escriba la palabra amor en este momento, pero creo que uno de los ingredientes principales para cambiar hábitos, para mejorar conductas, para cerrar capítulos es el amor. El blindaje de tus sueños, el cariño a tus objetivos, el amor a tu propia historia. Al final siempre es el amor. Yo me atreví a muchas cosas el día en que comencé a confiar en mí y no en el qué dirán, me atreví cuando comencé a quererme y a querer sin esperar respuesta inmediata. Me atrevo a madrugar ahora en el nombre del amor. Les juro que cuando manejo hacia el canal y no veo a nadie en las calles solo pienso en mis mellizos que se han quedado dormidos en la cuna, imagino sus rostros, recuerdos sus risas, sus juegos y ocurrencias y me digo a mí misma que sí vale la pena cambiar hábitos y empujar proyectos nuevos en el nombre del amor.

Una respuesta a “Cambio de hábito”

  1. Dicen que todo cambio es bueno, deseo te vaya muy bien en éste nuevo reto, ya no te puedo ver, quizá en algún momento… bendiciones para tus bebés y para ti… Suerte!!!!

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