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Bendición

por: Milagros Leiva 25 Enero, 2018.

Hay cosas que uno quiere hacer, pero por mil factores no siempre se puede. En mi caso tengo una lista de personajes mundiales a los que amaría entrevistar aunque sé que por ahora son imposibles. Uno de ellos llegó al Perú la semana pasada. El Papa Francisco está en la lista de cualquier periodista y creo que todos los que entrevistamos alguna vez soñamos con un cuestionario. Yo me enteré muy pronto de que no era la elegida para viajar con el jefe de la Iglesia Católica en el llamado avión papal así que hacerle una pregunta era un imposible. Me alegré de que un compañero de RPP Noticias, el medio de comunicación en el que trabajo fuera elegido, y antes de su partida le pedí a Armando Canchanya que rezara por mí cuando estuviera con él. Fui aun mas feliz cuando me encomendaron reportear su llegada desde Trujillo porque soy de las periodistas que ama estar en el lugar de los hechos cubriendo en efecto los hechos. Pero lo que más quería de esta visita era que mis hijos fueran bendecidos por este pastor que me inspira confianza. He seguido sus discursos, sus pedidos de perdón, su humildad, su austeridad. Puedo criticar un montón de cosas, pero en el balance Francisco suma más que resta y si algo me gustó desde el inicio de su pontificado es que siempre está intentando visibilizar a los que no tienen voz, a los excluidos, a los pecadores, a los inconformes.

 

Cuando estaba embarazada una amiga muy querida se fue a Roma y me trajo una bendición del Papa Francisco, esa misma amiga también me regaló fe y mucha oración mientras esperaba el nacimiento de mis mellizos. Ni bien me enteré de que el Papa llegaría a Lima me prometí que intentaría por todos los medios acercarme a él para lograr la bendición para Joaquin y Antonia, pero tenía un problema inevitable. Durante su permanencia en Lima yo estaría en Trujillo esperándolo, salvo el último día que también regresaba a la capital para cubrir su última misa, se esperaba más de un millón de fieles y yo tenía la misión de cubrir ese encuentro. A Trujillo no podía llevar a mis bebés y obviamente fue más que imposible llegar a él.

 

Regresé a Lima en la primera hora del domingo. Estaba exhausta. Me acosté absolutamente rendida y a las seis de la mañana me despertaron mis nanas. Era hora de ir a Nazarenas para ver si lográbamos ver al Papa tan cerca que bendijera a los bebes. Confieso que les dije que no iba a ir, que estaba molida, que fueran ellas solas. Me miraron apenadas. Estuve media hora con los ojos abiertos cuando de pronto comencé a pensar que era una tonta, que tanto había buscado un momento cercano al Papa y que llegado este yo tiraba la toalla por sentirme cansada. Salí corriendo a la sala y le dije a mis nanas que terminaban de darle desayuno a los bebes que sí iríamos, que bebitos tenían que conocer al Papa, todos sonrieron, incluidos mis bebitos. En ese segundo de decisión me di cuenta de que no debo dejarme vencer por las circunstancias, que si yo creía y quería algo tenía que irme a dormir tranquila por haberlo intentado hasta el final y no por haber tirado la toalla por un simple cansancio físico.

 

Lo que vino después es el relato de un encuentro que solo premió la perseverancia. Joaquin y Antonia se quedaron en una esquina esperando por más de una hora sin llorar, sin incomodarse, cargados, conversando con los asistentes, sorprendidos de ver tanta gente. Mr. Gharib cargaba a Joaquin y yo a Antonia. Los cuatro estábamos más que felices pues la energía que fluía en ese templo era positiva y luminosa. Los que estaban esperando a Francisco eran principalmente personas de fe. Francisco salió y cuando vio a mis bebés sonrió y le pedí bendecirlos, le puso la mano a Antonia y cuando se disponía a irse le pedí que también lo hiciera con su mellizo, ¿mellizos?, me preguntó y le contesté que sí, que ella se llamaba Antonia y que él Joaquin, que eran mi milagro de Dios. Sonrió más, pero cuando extendió su mano hacia mi hijo mayor él solo lloraba por los gritos, por la gente, porque no entendía el alboroto. Me fui a casa muy agradecida, en ese momento yo no era la periodista, era la mamá que solo buscaba proteger más a sus hijos y volver por segunda vez al templo del Señor de los Milagros con ellos y recibir la bendición del Papa Francisco era más que una señal de Dios. De camino a casa solo sonreíamos y recordábamos todos los detalles, yo le explicaba a mis hijos que mamá pronto tendría que ir a trabajar y que nos íbamos a separar unas horas cuando comencé a recibir muchos mensajes en mi teléfono. Amigos y conocidos me escribían felices porque me habían visto en la televisión junto a los bebitos recibiendo la bendición papal. Todos muy felices por bebitos. Les que una vez más comprobé que sí vale la pena decretar. Que todo se logra si visualizamos y no tiramos la toalla y que la energía positiva ayuda a cumplir los deseos.

 

Al final de su visita me quedé con una de sus frases: “Esta vida vale la pena vivirla y siempre con la frente en alto”. En eso estoy en mis días de vacaciones, agradeciéndole a la vida porque vale la pena estar aquí, viendo crecer a mis hijos y sonriendo porque mis planes uno a uno los voy cumpliendo. La pregunta que tengo hoy para ustedes es si decretan y se esfuerzan por cumplir lo que más desean. Si se sienten agotados, cierren los ojos y hagan un último esfuerzo, nunca se den pr rendidos porque sí vale la pena luchar.

 

Mil abrazos en este primer mes del 2018 y sigan soñando.

6 respuestas a “Bendición”

  1. ENHORABUENA BUENA MILAGROS, QUE TENGAS LAS BENDICIONES X TI Y TUS HIJITOS.
    COMO TU DICES, YO TAMBIÉN NO ESTOY DE ACUERDO EN MUCHAS COSAS DEL PAPA, PORQUE DIGO SIENDO LA AUTORIDAD MÁXIMA DE LA IGLESIA PORQUE NO ENFRENTA LOS PROBLEMAS DE ABUSOS QUE SE COMETE CON NIÑOS QUE ESTÁN SIGUIENDO EL CAMINO HACIA CRISTO Y…. SON ABUSADOS X LOS MISMOS SACERDOTES.
    NIÑOS QUE SE SIGUEN MURIENDO DE HAMBRE EN MUCHAS PARTES DEL MUNDO, Y EL VATICANO LLENO DE RIQUEZAS, NO LO ENTIENDO.
    SÉ QUE LA IGLESIA HACE MUCHO PERO NO ES SUFICIENTE….
    TE EXTRAÑO X LA RADIO Y POR LA TELEVISIÓN.
    DISFRUTA DE TUS VACACIONES, MUCHOS BESOS

  2. Hola Milagros mamá trabajadora y excelente Madre pues hay madres y madres.Qué alegría lo que nos comentas pues si la vida es hermosa y hay que decretar todos los días y ser feliz y sobre tener Fe y ser perseverante.
    Te felicito mucho por ser tan buena persona y con Fe.
    Nunca debemos dejar de hacer lo que creemos que debemos hacer.Besoss.
    El Papa Francisco llega al corazón y se hace querer por sus detalles y gestos que tiene cada día.

  3. Felicidades,felicitaciones.y bendiciones MILAGROS te deseamos de todo corazón,soy tu asidua teleespectadora me gustan tus entrevistas a políticos y que le digas en su cara pelada sus verdades en nombre de todo LOS PERUANOS que no lo podemos hacer,qué te vaya bien a ti y a tu familia,con Dios todo es posible

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