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Miedos alrededor de la maternidad

Entrevista a: Maria Luisa Reátegui 18 Marzo, 2016.

Maria Luisa Reátegui

Psicóloga y psicoterapeuta

Miedos alrededor de la maternidad

Mamás en base cuatro. ¿Cómo es que una mujer llega a los 40 años de edad y recién se plantea la posibilidad de ser madre? ¿Qué pasó ahí? De acuerdo con la psicóloga y psicoterapeuta María Luisa Reátegui, ocurren dos cosas: o así lo ha decidido o no ha podido hacerlo antes. En el primer caso, puede haber muchas razones y una de ellas tiene que ver con el temor, los miedos alrededor de la maternidad.

¿Qué tipo de miedos?

Miedo al cambio, básicamente, a transformar la vida tal como está estructurada, a dejar la libertad, a dejar de hacer lo que uno quiere en el momento que quiere, a dejar maestrías, estudios, éxito en la vida. A veces algunas mujeres están tan programadas a crecer profesionalmente que el miedo a lo que significa un niño en su vida es cada vez más fuerte. Ese miedo también incluye a que alguien dependa de uno, a no sentirse y capaz de asumir semejante responsabilidad, por eso muchas postergan y siguen postergando la maternidad.

¿Esos miedos tendrán que ver también con perder la paciencia ante situaciones como desafíos o berrinches?

Detrás del berrinche hay algo más complejo, el tener la paciencia para aguantarlo. Pero hay un miedo mayor: el compromiso. Un niño es algo que no puedes devolver, una vez que llegó ya no te puedes arrepentir. Entonces, ¿qué pasa si ya no lo quieres después, cómo te lo sacas de encima? No, ya no se puede.

¿De dónde salen todos estos miedos?

Muchas de las mujeres que tienen estos temores, han tenido problemas con sus mamás. Tal vez esa madre llevó la crianza con frustración o con temores o con ‘x’ razones que se transmitieron a los hijos, sea porque no ésta no pudo trabajar tras su embarazo o por algún otro motivo, y todo eso se transmite. Entonces, uno carga con las frustraciones de sus padres y llega el momento en que una se cuestiona ‘¿Será esto para mi?’, y es muy común pensar ‘No quiero pasar por lo que pasaron mis padres, a quienes la crianza les pesó sobre los hombros’… Es puro miedo.

¿En qué momento una hace el ‘click’?

Para algunas llega con la presión social, para otras puede ser que sus hermanas y/o hermanos empiezan a tener hijos y solitas van entendiendo que ya toca. O también pasa cuando el reloj biológico empieza a sonar fuerte y una decide enfrentar sus temores. Ahora, hay quienes dicen ‘No quiero tener hijos’ por razones que son bastante genuinas, pero las que lo hacen por temor, deben de tener cuidado. No pueden perderse una posibilidad por miedos, si lo deciden descartar es porque realmente así se quiere. Es fundamental identificar todas las emociones que hay detrás de una decisión. Y por otro lado, tenemos al grupo de mamás que llegan a contemplar la posibilidad de tener hijos, pero no pueden, mujeres que han luchado años y años con tratamientos y no les quedan muchas opciones, o ninguna.

¿Qué frustraciones sienten las que deciden embarazarse y nada?

Es terrible. Este proceso trae consigo mucha frustración, desgaste físico y emocional, las personas quieren conseguirlo como sea. Hay parejas que terminan en divorcio cuando no pueden manejarlo y en estos casos empiezan las culpas, las rabias, todo se lo tiran encima.

Ya que muchas personas aún creen que el rol de la mujer es embarazarse y procrear ¿Ves a mujeres que cuestionen su función en la vida si no lo logran?

No todas entran en el rollo, ‘si no soy productiva, ¿qué soy?’ Hay grupos que sí lo hacen, creen que si no es a través de la maternidad, no terminan de tener su esencia como mujer. Pero también hay un grupo de mujeres que entiende muy bien que se puede transcender de otras maneras, como escribiendo un libro, dejando un impacto en alguien, en el trabajo, haciendo un voluntariado, lo que sea que les interesa. Felizmente, cada vez menos mujeres que no son madres se restan valor como personas o cada vez menos creen que no son productivas por tal razón. Lo que veo más, insisto, son los temores.

Además de los métodos convencionales para embarazarse, ¿hay algo más que se deba hacer a nivel de mente y emociones?

Están las cirugías, los tratamientos de hormonas, la fertilización in vitro, la inseminación artificial, el óvulo donado, la adopción… pero finalmente está la aceptación de que tal vez todo eso no va para uno. No necesariamente porque ningún método funcionó, sino porque también existe el deseo de no querer tener hijos y es muy fuerte y es tan válido como decir quiero ser madre. En algunos casos ni siquiera quieren intentar la adopción y eso es muy importante tratarlo psicológicamente para entender que el autoestima no tiene que caerse, que la vida continua, que puedes hacer muchísimas cosas, que puedes desarrollar tu lado maternal en muchos otros aspectos, como en el amor a los animales, al ser humano, con ayuda social, por ejemplo.

¿El rol de la mente?

Importantísimo, es lo prioritario, es increíble cómo programamos a nuestro cerebro para lo que queremos y lo que no. Los miedos pueden llegar a ser tan intensos que nos bloqueamos a nosotros mismos, desde lo físico somatizamos, entonces preparo a mi cuerpo para decirle no a la maternidad y así me sacudo de los compromisos y la responsabilidad, al cambio. O puedo programar a mi cerebro –o reprogramarlo_ para la apertura y decir sí quiero y de pronto que mi óvulos vengan de mejor calidad. El cerebro gobierna cuerpo, emociones y espíritu.

¿Qué mensaje puedes dar a partir de tu experiencia?

Un padre me dijo: ‘la maternidad empieza en la cabeza y termina en el corazón’, entonces e importante visualizarse siendo mamá y siendo papá para que tu cuerpo se programe y tus células entiendan ese mensaje y se abran a la posibilidad.

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