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La clave es atacar la raíz y no solo el síntoma

Entrevista a: Rocío Salas 28 Abril, 2016.

Rocío Salas

Fisioterapista

 

“La clave es atacar la raíz y no solo el síntoma”

 

El dolor es una sensación activada en el sistema nervioso. Mientras algunos lo miran de lejos, otros lo tienen de eterno verdugo. Miles de medicinas y tratamientos buscan apaciguar sus efectos, pero cada vez son más los métodos que ofrecen alternativas más holísticas. En esta entrevista, Rocío Salas, fundadora del centro de fisioterapia y rehabilitación No Pain, ofrece una mirada más profunda sobre el dolor, la mujer y las emociones.

 

¿Es cierto que a partir de lo 40 años las mujeres empiezan a sentir más dolores en el cuerpo?

Las mujeres a partir de los 40 y tantos años solemos empezar a experimentar situaciones de dolor porque nuestro cuerpo empieza a perder hormonas, entonces nuestras articulaciones, si antes eran blandas y soportaban una nueva postura, al perder agua éstas pierden flexibilidad. 

Una se troncha con más facilidad. Duelen más las articulaciones, los músculos y lo que antes estaba chuequito y no lo sentías -como una rodilla torcida, por ejemplo-, recién empieza a molestar. O por ejemplo, si antes tejías todo el día sin problema, ahora tejes y te encuentras diciendo más seguido ‘ay, mis manos’. Y es que ha empezado un proceso de inflamación articular porque tus articulaciones ya no tienen la misma lubricación, algo que no le pasa a los niños... aunque ya se están viendo casos en niños con estos dolores debido a que comen mucha chatarra y no se hidratan como deben.

 

¿Cuales son los casos más comunes que llegan a tu consultorio?

Tratamos dolor musculo esquelético, no tratamos dolor visceral, orgánico, cáncer, ni cólico renal. Aliviamos el dolor en la medida en que éste sea la consecuencia de un desequilibrio musculo esquelético o de tejidos blandos, desde artrosis, esguinces y luxaciones hasta artritis reumatoide, lupus y problemas reumatológicos (o sistémicos). Ahí el dolor se manifiesta por un fenómeno inflamatorio interno que conlleva a un desequilibrio musculo esquelético.

Los síntomas que más escuchamos son sensación de fatiga, dolores musculares o articulares, alteraciones del sueño, problemas psico-emocionales, los que suelen ser producto de hormonas alteradas y que llegan a traducirse en dolor físico. Inclusive si los problemas emocionales son muy fuertes, podemos encontrar en el dolor una excelente excusa. Es decir, como todos estos dolores suelen agravarse con la llegada de la menopausia, vienen muchas mujeres menopáusicas que les encanta estar con dolor porque es una manera de llamar la atención.

 

¿Es común que somaticemos las emociones en lo físico?

El dolor no está fuera de lo psicosomático, es una experiencia sensorial subjetiva que depende de cada paciente. Puede ser que al jalar un libro, por ejemplo, no te pase nada, pero tal vez otro día que estás molesta o triste vuelves a jalar el mismo libro y ahí sientes dolor. Puede deberse a que con esas emociones tu pH cambió, las hormonas están distintas y estás mas propensa a lesionarte.

En el cerebro las personas tenemos sinapsis (dibujitos) de movimiento. Digamos que eres una persona tranquila que no suele expresar su agresividad, pero de pronto te asaltan, quisiste pegarle al ladrón y no pudiste. Tengo pacientes que han pasado por eso y dos días después vienen con hombros congelados. Lo que sucedió es que en su cerebro se dio el movimiento de sinapsis de hacer el golpe que no se dio, pero es como si se hubiera dado. Incluso hay estudios recientes que aseguran que solo con pensar en hacer el ejercicio, ya se está activando el músculo.

En nuestro cuerpo todo está relacionado, pero aquí igual somos objetivos. Nunca le digo a un paciente que si está a un mes de casarse y le duele la cadera es porque, probablemente, tenga miedo de enfrentarse a ese cambio en su vida. También puede ser que se haya lesionado al tropezarse.

 

¿Quienes sienten más dolor físico, hombres o mujeres?

Las mujeres. Y es que al tener mayor capacidad de flexibilidad (laxitud) por la relaxina que tenemos para dar hijos, somos más propensas a ser inestables. Nos ayuda mucho hacer pilates, yoga o ejercicios de fortalecimiento. En cambio el hombre, por lo general, es más fuerte por naturaleza. Suelen lesionarse menos que las mujeres. Y si vamos según edad, peor.

Hay quienes creen que las mujeres sienten más dolor solo porque lo expresan más, mientras que los hombres suelen inhibirlo.

Ambas cosas. Por razones hormonales y de tejidos, hay más tendencia a que las mujeres sientan más dolor físico. Pero también es cierto que lo expresamos más que los hombres. 

Para todo somos distintos. La mujer pide ayuda, se solidariza, reflexiona, analiza. El hombre no pide ayuda, espera a que el síntoma se repita, observa y se asusta más porque se siente menos si algo le duele. Y es que la sociedad le ha enseñado a que debe de ser el fuerte, entonces no lo comunica. Es gracioso porque cuando vienen a consulta, sobretodo los de la tercera edad, yo les digo ‘le voy a explicar...’ y responden ‘no, no me explique, cúreme’. Muchos no quieren ser parte de su recuperación, entonces no salen adelante.

 

¿Por qué a las personas les cuesta creer que un dolor muscular puede ser reflejo de una emoción?

Tal vez es que separamos mucho. Un doctor me enseñó que el dolor siempre existe. ‘Créele siempre a tu paciente’ , me dijo alguna vez, porque si el paciente exagera, igual es su sufrimiento, es su dolor.  

En mi experiencia, cuando les explico a los pacientes que su dolencia pueda deberse a un tema emocional, casi nunca he tenido rechazo porque se los digo de cierta manera. Les digo ‘mira, esto es físico, pero ojo con esto otro, también puede ser’. El conflicto puede surgir cuando les dices de frente ‘es estrés’ o ‘estás tensa por algo’, ahí los estás subestimando. Eso les molesta mucho. 

 

Aquí puede haber negación del paciente ¿Cómo tratar problemas físicos de origen emocional?

Como tenemos que ser objetivos, explicamos la situación y planteamos un primer grupo de sesiones en las que debe de colaborar terapeuta y paciente. Si el paciente no colabora, replanteamos la terapia y le decimos ‘¿usted quiere recuperarse o solo busca aliviarse?’. Con esta pregunta buscamos evitar que el paciente haga 20 sesiones en vano pues no le cuestan barato y existe el riesgo de que luego diga que no le funcionó.

 

¿Cuáles son los pasos a seguir en un tratamiento?

Primero pedimos el historial del paciente, lo que incluye enfermedades pasadas, actividad física y alimentación. Luego hacemos la evaluación bio mecánica y un examen físico de pies a cabeza. Y aquí viene algo importante: no damos diagnóstico, no decimos ‘usted tiene tal cosa’ porque cuando a uno le dice al paciente que sufre de gastritis, por ejemplo, automáticamente se etiqueta ‘Tengo gastritis’. Nosotros no queremos etiquetas. Todos los cuerpos son diferentes y tal vez sucede que trabajaste en una computadora todo el día y por eso estás como estás. Entonces lo que hay que hacer es estirar por aquí, endurecer por allá. Buscamos soluciones, le decimos al paciente cuántas sesiones haremos según cada situación. Y ojo, la primera parte es fácil porque el terapeuta suelta lo tronchado, pero luego viene la parte más compleja, la que le corresponde al paciente. Recién ahí vemos si el paciente va a progresar.

 

¿Has notado condiciones de dolor físico propias de los peruanos?

Sí. Pasa que el Perú es un país endémico en fiebre malta, brucelosis sub clínica, debido a que consumimos muchos lácteos en nuestras comidas. El problema surge cuando comemos alimentos sin pasteurizar, ahí empiezan los dolores en diferentes partes del cuerpo, lo que puede deberse a una bacteria que es endémica en nuestro país que provoca eso. Cuando veo gente que tiene buenos hábitos alimenticios y que les duele todo el cuerpo, los mando de frente a hacerse su análisis de fiebre malta y de arrojar positivo, se trata con antibióticos.

 

Los analgésicos. ¿Son un mal necesario? ¿Se consumen más de la cuenta?

Podrían tomarse en mucha menor frecuencia. Por eso quiero promover más la terapia grupal, la gimnasia laboral. Hay dolores que pueden solucionarse con algunos estiramientos, como el dolor de cuello de oficina, en lugar de tomarte una pastilla que afecta el hígado. Muchos de los dolores músculo esqueléticos podrían aliviarse con estiramientos. Es mejor dejar las pastillas para gente que realmente las necesita, como quienes sufren de migrañas, quienes han tenido un accidente o quienes sufren de enfermedades más serias como la artritis reumatoide, por ejemplo. Ese sí es un tema aparte y complejo porque sí requiere de medicación, pero la artrosis no. Hay gente que dice ‘tengo que tomar mi pastilla porque tengo mi artrosis’. La artrosis no tiene que doler, es una creencia que debemos de tirar abajo. Te duele porque el desequilibrio muscular tiene mucho tiempo ya, pero arreglas eso y listo, ya nada te duele.

 

¿Dirías que muchos de los casos de dolor tienen que ver con desinformación?

Totalmente. Y no solo en dolor, en otros temas también como por ejemplo, la gastritis. Yo vivía con esa condición y recién empecé a mejorar cuando empecé a leer libros naturistas y me empecé a enterar sobre la importancia de la evacuación. Yo no sentía que tenía que ir al baño todos los días, pensé que era cuando me provocaba. Mi evacuación era pésima y mi alimentación era de terror, no tenía hora de almuerzo. Hasta que mi hermana, que en paz descanse, me hizo ser consciente de mi forma de alimentarme. Ahí mejoró la cosa. ¡Cuanta ignorancia! Y así es con todos los temas. Educación, conocer nuestro cuerpo, eso es lo que necesitamos.

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Rocío Salas es:

-Egresada de la Universidad Nacional Federico Villareal.

-Tiene una maestría en Terapia Manual Ortopédica.

Universidad Andrés Bello. Santiago de Chile - Chile.

- Tiene una maestría de Gerencia en servicios de Salud.

Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Lima - Perú.

- Tiene un diplomado en Fisiopatología Craneocervicomandibular.

Universidad Andrés Bello. Santiago de Chile - Chile.

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